El humor es un negocio serio

El sentido del humor es una cualidad cada vez más valorada en las personas. Más allá de reducir el estrés, liberar tensiones y relajarnos, nos hace sentir bien, nos nutre de pensamientos positivos, a tener mentalidad más abierta, flexible y creativa, y esto hace que la comunicación fluya y logren mejores vínculos con las personas.

El humor es una ventaja competitiva, con buen humor se trabaja mejor. Muchas veces las interacciones con nuestros clientes y nuestros stakeholders en general, producen estrés pero el humor ayuda a lidiar con ellos y a romper el hielo en situaciones difíciles. Desarrollar y mantener el sentido del humor es fundamental para eliminar barreras, reforzar relaciones, construir confianza, nos permite ser más empáticos y entender con mayor facilidad las necesidades de los demás. En una negociación por ejemplo, el sentido del humor es poderoso, nos humaniza, nos muestra tal cuál somos, saca lo mejor de nosotros y crea vínculos genuinos entre las personas que van más allá de un simple intercambio comercial.

¡Pero cuidado! A la gente le gusta la autenticidad. Es importante conocer la personalidad de las personas con las que estamos, su nacionalidad, costumbres, su cultura. Lo que para unos es gracioso, quizás para otros no. Seamos espontáneos, pero no improvisados.

Publicado en Revista Stakeholders 

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¡El sentido del humor es un negocio serio!

Un poco de tiempo para mí entre clic y clic

El trabajo virtual en el que nos ha puesto la pandemia, nos ha obligado a crear una disciplina y una rutina laboral que antes era impensable, estamos perdiendo la noción del tiempo y trabajando más de ocho horas al día, a veces sin parar. Este minuto libre con el home office, ya casi ni existe porque nuestras reuniones son seguidas, “de clic a clic”. Ahora el valor del minuto lo apreciamos más porque ya no tenemos esos tiempos muertos que habían para movernos de una cita a otra, ir por un café o esperar el ascensor.

Necesitamos tiempo para cerrar mentalmente una reunión o reflexionar para entrar al siguiente tema. Pero, ¿Realmente nos desconectamos? Quizás seguimos en la computadora o en el celular contestando whatsapps o mirando nuestras redes sociales que “nos relajan” pero no nos desconecta… Hemos perdido el “tiempo para mí”.

Para competir con el tiempo es necesario agendar nuestros espacios de ocio -recreativos y afectivos-. Tratemos de hacer intervalos de cinco minutos entre las actividades y valoremos ese minuto para desconectarnos del trabajo y dedicárselo a nosotros mismos. ¡Démonos prioridad! Y así nos vamos a sentir bien y generaremos mejores vínculos.

Publicado en Diario Gestión

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