Relaciones y no transacciones

Muchos consideran que las relaciones públicas son intercambiar favores. Simples acuerdos que no toman en cuenta el contacto humano, la empatía y el verdadero deseo de conocer a la persona y establecer relaciones de mediano y largo plazo. Todo esto sin darse cuenta que las relaciones genuinas son las que generan más beneficios.

Las relaciones públicas se tratan de interacción y diálogo, las que permiten darnos a conocer, intercambiar experiencias, descubrir posibles socios para un negocio, vincularnos con clientes potenciales, fidelizar a los que ya tienes o crecer nuestra red de contactos. Las relaciones públicas, llevadas a cabo de manera estratégica, son una herramienta poderosa que ayuda a mejorar la imagen de las empresas.

Un ejecutivo que se relaciona, es un ejecutivo exitoso. Debemos ser conscientes que, por lo general, los negocios se inician fuera de la oficina y muchas veces de las formas menos esperadas e imprevistas. En lugares donde la gente se conecta, donde hay una situación de confianza, de apertura al diálogo. Sí, las marcas necesitan vender, pero más allá de crear transacciones a corto plazo, primero hay que construir relaciones, conexiones afectivas y empatía con los grupos de interés, tener comunicación bidireccional y aportarles valor más allá de una venta. Cuando las creas, empiezas a formar parte de la vida de tu consumidor generando preferencia, elección y lealtad; es decir, relaciones a largo plazo.

Si no saben cómo comenzar, hagan preguntas. Las preguntas empiezan las conversaciones, las conversaciones crean relaciones, las relaciones oportunidades y las oportunidades, ventas!

Publicado en Diario Gestión

Millennials: el activo para la empresa

En el mundo de hoy, tenemos tres generaciones, tres perfiles en la empresa con las que debemos convivir: Los Baby Boomers (nacidos entre 1946 y 1964), son profesionales optimistas, vinculados a un trabajo a largo plazo en una organización y buscan estabilidad laboral. Respetan las jerarquías y prefieren relaciones “en persona”. Son lejanos a la tecnología y recurren a ella para conseguir la información que necesitan. La Generación X (nacidos entre 1965 y 1979), es la que vivió la incorporación de la mujer al mercado laboral. Son los primeros en haber crecido con las nuevas tecnologías, son competitivos, apasionados con su profesión y capaces de equilibrar el trabajo y la familia. Y los Millennials (nacidos entre 1980 y 1999), crecieron en un mundo digitalizado y globalizado, dominados por la velocidad y la inmediatez. Están constantemente conectados y no les gusta trabajar bajo presión. Son multitasking, impacientes, demandantes y quieren recompensa inmediata. Tienen espíritu emprendedor y prefieren horarios flexibles en el trabajo. No les gustan las reglas jerárquicas del mundo laboral corporativo, son rebeldes a la autoridad.

¿Cómo transformar la brecha generacional en un activo para la empresa? La presencia de diferentes generaciones en el trabajo puede significar una oportunidad para el éxito. Un líder empresarial debe buscar puntos de encuentro, romper paradigmas y elaborar estrategias para que las tres generaciones encuentren formas de trabajar juntos y se beneficien todos. Busquemos el equilibrio entre la experiencia y la juventud. Al primero para saber qué es mejor y al moderno para saber qué es más oportuno.

Publicado en Diario Gestión / setiembre 2018

Odio el networking (pero lo necesito)

El artículo comienza con el título del libro de Devora Zack, el cual creo resume muy bien lo que para algunos, hacer networking puede llegar a ser abrumador.

La importancia del networking está fuera de toda duda y sabemos también que tener una buena red de contactos a nivel profesional, es uno de los mayores activos que puede tener un ejecutivo. Sin embargo, los espacios o eventos de networking, pueden incomodar a muchas personas llegando a un punto que hasta lo odien. Entonces, ¿Cómo podemos mejorar la forma de relacionarnos? ¿Cómo hacer nuevas conexiones?

El relacionamiento no es conocer a mucha gente, sino, darnos a conocer como personas, como profesionales y mostrar nuestro aporte de valor. Son conexiones de mutuo beneficio; el mensaje debe ser expresado por ambas partes. No vayamos con el objetivo de lograr miles de contactos. Uno solo vale más que varios. ¡Menos es más!

Conecta con confianza y a tu ritmo. Haz que el networking se ajuste a tu verdadera personalidad. Muéstrate receptivo y con interés en el diálogo y cuando encuentres un buen tema para una primera conversación, rompe el hielo! Con cada persona que conozcas, has preguntas para descubrir cómo puedes aportar en sus proyectos. Sé sincero y busca el win-win.

Posteriormente a estas acciones, hagamos seguimiento para continuar construyendo las relaciones. Seamos creativos y busquemos escenarios para que los vínculos sean sostenibles en el tiempo. Recordemos que el networking requiere de mucho trabajo y es esencial para el éxito. Esto nos hará ser más productivos y lo que considerábamos antes un punto débil se convertirá en una fortaleza.

La reciprocidad de las relaciones

Como todo en la vida, para recibir, primero hay que dar. Especialmente en el networking que consiste en generar y construir relaciones duraderas a nivel profesional o personal para conectarse con personas o entidades, y así poder lograr nuestros objetivos. Se trata de saber relacionarse para intercambiar experiencias, descubrir contactos y oportunidades de negocio, establecer alianzas, etc. Es por ello que el éxito del networking se da a través de tres acciones: Dar, pedir y agradecer. Dar porque es esencial que los demás se sientan también valorados, pedir para saber transmitir nuestras necesidades y agradecer siempre lo recibido a quienes nos han ayudado para mantener el contacto.

No existe el networking en una sola dirección. Un intercambio productivo es aquel que fluye por ambos lados para beneficio mutuo y mantenimiento de las relaciones a largo plazo. Con ello, los resultados llegan. No se trata de dar sólo a quienes nos pueden devolver el favor, sino de ayudar desinteresadamente a quien necesite apoyo y, eventualmente, esa ayuda regresa. En una red de contactos hay oportunidades para todos. Si sólo se piensa en salir beneficiado uno mismo, nadie obtendrá nada.

Se trata de un networking generoso que intenta agregar valor y hacer cosas por los demás, estar atento a las oportunidades que se nos cruzan para poder conectarlas con las personas idóneas y que nos ayuden a tener éxito. Estamos siempre pensando en formas de hacer que las cosas sucedan. Es por esto que el trabajo de conectar y relacionar a las personas requiere de mucha paciencia, tiempo y esfuerzo. Sin embargo, esta es la mejor manera de vincularse con nuestra red de contactos y construir relaciones de confianza. De esa forma, contaremos con ellos para el crecimiento de nuestros negocios, o incluso los llamaremos por motivos personales también. No pidamos favores sin ofrecer algo a cambio. Cuanto más ayudemos para beneficiar a otros, los esfuerzos volverán con creces, como un búmeran: todo da vueltas. Todos ganamos.

¡Cultiva las relaciones y ten paciencia!

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Las tarjetas de presentación siguen de moda

Si bien muchas personas piensan que las tarjetas de presentación ya están pasadas de moda, debido a que hoy en día tenemos casi toda la información sobre alguien al alcance a través de plataformas digitales, éstas aún siguen vigentes y son muy útiles sobre todo para hacer networking e intentar atraer nuevos clientes. Y es que una buena tarjeta de presentación genera confianza y permite una forma de conexión e identificación más personal con nuestros potenciales stakeholders.

Éstas, personales o institucionales, son la carta de presentación de un negocio o una empresa. Transmiten sus conceptos clave, valores e imagen. Cuando se realizan de manera correcta, funcionan como una poderosa herramienta de branding y permiten que las personas nos recuerden rápidamente por su carácter visual y, sobre todo, impreso. Son, además, herramientas eficaces de bajo costo y alto rendimiento. Para que esto sea posible, hay que invertir en una buena tarjeta de presentación para diferenciarse entre los demás: el diseño debe reflejar tu negocio y servicios, así como transmitir tu personalidad de marca.

Es preferible entregar pocas tarjetas a buenos contactos que puedan ser beneficiosos para tu negocio y no a cualquiera con quien tuviste una conversación. No se trata de coleccionar tarjetas de presentación de cuanta persona conocemos, sino de crear una red profesional que nos permita generar oportunidades de negocio y posicionar nuestra imagen.

Cabe mencionar que las tarjetas de presentación no van a hacer de nosotros un exitoso networker; son simplemente una extensión de nosotros mismos y de lo que debemos hacer bien: generar vínculos y demostrar que somos profesionales.
Una tarjeta de presentación crea una conexión física y enlace entre la empresa y sus stakeholders incluso más personal que en un sitio web. Las tarjetas de presentación pueden ser grandes elementos interactivos. Incluso, con los avances en la tecnología, podemos incluir un código QR en ellas para que, al ser escaneado, obtengan información valiosa en el propio sitio web, linkedIn o para que pueda agregarnos a su agenda de contactos con un solo click. Aprovechemos esta valiosa herramienta y construyamos oportunidades.

Networking para cultivar relaciones

El Networking es hoy es una de las prácticas más relevantes en el mundo de los negocios que ayuda a construir relaciones de mutuo beneficio y que contribuye a alcanzar nuestras metas profesionales. Aunque parezca una actividad sencilla, es una tarea que tiene grandes retos. Posiblemente el desafío más significativo sea desarrollar una red de contactos estratégica, donde logremos cultivar y mantener vínculos en el tiempo. Esto requiere de un relacionamiento frecuente para generar interés y establecer credibilidad y confianza en las personas. Este tipo de networking se planifica con mucho esfuerzo, no basta con simplemente con conocer personas.

Para lograr esto, es importante la imagen de seriedad profesional que uno quiere transmitir: Sonríe siempre; será tu mejor carta de presentación. Sé auténtico, buen escucha, utiliza el nombre propio de las personas incluso de las que acabas de conocer, confía en cerrar las conversaciones positivamente y sobre todo, que tu lenguaje corporal muestre seguridad en ti mismo.

Hacer networking tiene muchas ventajas: Crece nuestra red de contactos, te das a conocer, puedes contactar a posibles socios para un negocio, relacionarte con potenciales clientes o fidelizar a los que ya tienes. Descubrirás facetas de tu perfil profesional que no conocías, tus proyectos profesionales llegarán a más personas, construirás una imagen profesional reconocida y si tienes un blog o una web, generarás más visitas.

Construir una red de contactos es rentable: Cuanto más inviertas en networking, más valor tendrá. Por eso, mientras más variada y plural sea tu red profesional, más ventajosa será. Procura no relacionarte sólo con gente muy cercana o que ves todos los días. ¡Haz nuevos contactos!

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El valor de las Relaciones Públicas

La reputación de las empresas es el intangible más valioso que tienen. La mayoría de los empresarios lo sabe, por lo que la consideran como una prioridad para el desarrollo de sus negocios. En ese sentido, la percepción de los stakeholders resulta siempre muy importante porque estos se basan en la confianza para elegir un producto o un servicio.

Las Relaciones Públicas, llevadas a cabo de manera estratégica, son una herramienta poderosa que ayuda a mejorar la imagen de las empresas, generar confianza, fidelizar, construir vínculos y acortar las distancias con los principales grupos de interés.

Hoy en día son esenciales las Relaciones Públicas; los empresarios consideran que el éxito o el fracaso de una compañía van a depender en gran medida de la imagen que proyectemos. Es importante que quienes hacen negocios con nosotros tengan conocimiento de lo que hacemos, una opinión y valoración positiva de la empresa y, sobre todo, de los ejecutivos que la lideran.

El rol de las relaciones públicas en el contexto actual, va más allá del relacionamiento con los medios de comunicación. Hoy, con la globalización, enfrentan nuevos retos para generar vínculos entre las partes interesadas, empresariales, institucionales y sociales, que ayudan a generar opiniones positivas, creíbles y de confianza con los principales stakeholders. Este medio nos sigue demostrando cómo se puede creer en la fuerza de las personas para lograr los planes propuestos.

Para que un empresario alcance sus objetivos estratégicos, las relaciones públicas constituyen un medio eficaz para lograr metas y resultados exitosos. Cuando un ejecutivo se relaciona, se conecta bien y con las personas adecuadas, obtiene grandes beneficios.

Tengamos en cuenta que las relaciones públicas son de mucha rentabilidad, pues con poco, puedes hacer mucho.

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¿Tú o Usted?

Las relaciones de trabajo dentro de una empresa han dejado de ser tan exigentes como eran habitualmente en el pasado.

Hoy son más cercanas, efectivas y horizontales, lo que facilita la comunicación entre el líder de la compañía y su equipo.

Sean las reuniones formales o informales, hacen que la relación vertical se transforme en un vínculo más horizontal, aunque siempre respetando el orden de jerarquías.

Entonces, ¿el “usted” está condenado a desaparecer? Lo normal es tratar de “tú” a las personas con las que hay confianza o se tiene una auténtica relación de cercanía.

Hoy, tutear es cada vez más común, aun así en personas de mayor rango o mayores de edad. Sin embargo, con ellos, es mejor no hablarles de “tú” por iniciativa propia. Iniciemos una conversación tratándolos de “usted”. La propia experiencia nos hará saber si el tuteo se logra; es sólo cuestión de tiempo.

Por otro lado, debemos de tener en cuenta que es también importante considerar que existe el riesgo que el trato de “usted” se sienta como desconfianza por el alejamiento o frialdad que eso podría significar.

El uso del “usted” como signo de respeto debe usarse, con mayor razón, en las relaciones protocolares de jerarquía, sobre todo en las estructuras de representación y, aun así exista una relación de confianza, ya que estamos nos estamos dirigiendo a las personas no por quienes son sino por lo que representan.

Por ejemplo, la persona de mayor rango o jerarquía en el país, como es el presidente constitucional de la República debe recibir tratamiento protocolar mostrándole siempre el debido respeto como Jefe de Estado. Entonces, el “usted” debe ser, en casos como el expuesto,  una constante.

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El poder de la gratitud

En el mundo corporativo las palabras de agradecimiento son muy importantes: logran que una persona sea más feliz en el trabajo. Son fundamentales para generar un buen ambiente laboral y hace que los colaboradores estén contentos y motivados. Por otro lado, a nosotros, como líder de una empresa, nos posiciona como personas responsables, sinceras y competitivas.

Tener a un colaborador valorado por uno de sus directivos, hace que su rendimiento crezca, los vínculos se enriquezcan, fortalece las relaciones interpersonales, crea empatía, la comunicación se hace más transparente y la actitud se vuelve más positiva. Todo esto contribuye a que se sientan más orgullosos y potencia la lealtad de quienes trabajan en una determinada organización.

Es fundamental reconocer al equipo de trabajo por los objetivos logrados y como líderes, debemos considerar el agradecimiento como parte de la filosofía de la empresa. Esto no significa dar gracias por todo, sino de valorar el trabajo que desarrollan.

Las gracias deben ser sinceras, auténticas y que así se perciban. Los jefes que muestran gratitud a los empleados, los hacen sentir bien y les dan la oportunidad de disfrutar buenas experiencias en la oficina: Participan más, son más innovadores y creativos, los ayudan a desafiar escenarios que generen estrés, fortalecen la relación entre ellos mismos y son más productivos. Esto hace que se consigan mejores resultados para la organización y nos puede llevar a un nuevo camino exitoso.

La gratitud tiene tanto poder que si se aplicara diariamente, obtendríamos mejores resultados en todos los aspectos de la vida.

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¿El vaso medio vacío?

¿Cómo ven el vaso? ¿Medio lleno o medio vacío? Ya saben: Medio lleno, optimista, medio vacío, pesimista. Teniendo en cuenta esto, debemos ser conscientes que no importan las circunstancias que nos toquen vivir; podemos ver el ángulo donde no nos lamentemos de lo que nos sucede en la vida. Saber que somos capaces de despegar, estamos convencidos que con voluntad y esfuerzo, podemos lograr nuestros objetivos. Así es como actúa un optimista.

El vaso tiene la misma cantidad de agua, todo depende de cómo lo vemos. La diferencia es que mientras el pesimista se lamenta, se frustra, el optimista no le importa cómo esté el vaso, porque él con sus acciones y decisiones, ve la oportunidad y lo llena. Esta manera de actuar, nos muestra cómo por lo general estamos enfocados en lo negativo en vez de ver el lado positivo de las cosas y en las soluciones. Unos ven riesgo, otros, oportunidad. El optimismo o pesimismo, es sólo una actitud ante la vida.

Y en el mundo corporativo sucede lo mismo. Para lograr una buena disposición y vencer los pensamientos negativos y preocupaciones, es vital creer en uno mismo, saber en qué somos buenos, potenciar nuestras habilidades y generar autoconfianza para poder cumplir con las metas propuestas.

Así, al ser positivos, seremos vistos como ejecutivos profesionales y capaces de plantearnos nuevos retos aun cuando nos hayamos equivocado en intentos anteriores. Todos los que nos atrevemos a emprender un nuevo proyecto, lo hacemos pensando que tendremos éxito. El optimista piensa en sus logros y se esfuerza para conseguirlos.

Entonces, ¿Es vaso medio lleno o medio vacío? ¡Usted elige!

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Empresarios tímidos, personas exitosas

¿Por qué las personas tímidas acaban siendo los ejecutivos con más éxito en las empresas?

Las personas introvertidas se caracterizan por ser poco sociables, suelen estar con frecuencia pensativos y son muy reservados. ¡Pasan desapercibidos!

Sin embargo, estas características, se convierten en fortalezas para el líder de una compañía y son ellos quienes reconocen su verdadero potencial: Un ejecutivo introvertido, es más observador, reflexivo y perceptivo. Analiza siempre desde el silencio el lenguaje corporal y no verbal de sus empleados y cuenta con mayor información de quienes están cerca, pero no al revés.

Se conocen a sí mismos, por lo tanto, son más consistentes en sus decisiones y son muy efectivos en dar soluciones a los problemas. Tienen mayor resistencia ante las dificultades y contratiempos.

Más allá de esto, la habilidad predominante que tiene este perfil de empresarios, es que no hablan de más, aprovechan mejor las oportunidades, optimizan sus tiempos haciendo que los comités y reuniones se reduzcan al mínimo, se enfocan mucho en obtener resultados y no se detienen hasta lograr sus objetivos. Dadas estas características, tienen mucha destreza para negociar.

Y como buenos líderes introvertidos, pueden lograr el máximo rendimiento de sus empleados proactivos porque les da lugar que a que dialoguen con él y los escucha con atención. Esto hace que tengan un buen vínculo con ellos, consiguiendo que se sientan valorados y motivados para trabajar con mayor disposición. Les da la oportunidad de crecer más rápido porque delega las responsabilidades y eso les da seguridad.

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¡Ok, me equivoqué!

Hablemos primero de nuestros propios errores antes de criticar los de los demás. Sabemos que errar es humano, sin embargo, a la hora de tocar el tema es más fácil, como dice el dicho, mirar la paja en el ojo ajeno.

Muchos pensamientos entran en juego al momento de afrontar nuestros errores y eso nos genera malestar. Por esto, tenemos que empezar a trabajar en ellos, primero que nada, reconociéndolos ante nosotros mismos para evitar la resistencia a aceptarlos, ya que ello puede funcionar como una venda para revertirlos.

¡Ok, me equivoqué! Lo acepto y lo asumo. Es lo primero.

Los equipos exitosos requieren un buen líder y la primera señal de un líder competente es el que tiene un buen equipo de trabajo.

Cuando el líder comete errores, los reconoce y tiene la habilidad de admitir cuando está equivocado, mejora sus relaciones humanas, sus vínculos, construye confianza, fortalece las relaciones interpersonales, crea empatía, la comunicación se hace más transparente, mejora la capacidad de liderazgo y nuestra actitud se vuelve más positiva.

Como líder eres responsable de lo que ocurre en la empresa y reconocer los errores es la mejor oportunidad para aprender y crecer.

Comunicar los errores de la forma correcta fortalece la empresa y evita la frustración de los empleados con el fracaso. Esto hará que se sientan libres de innovar, de generar creatividad con mayor seguridad, considerando que ellos pueden también tomar el mismo riesgo.

Esto ayudará a formar un equipo ganador. Lo más importante, sobre todo, es mostrar que además de aceptar nuestros errores hemos aprendido de ellos y sacado las mejores lecciones, explicando por qué los cometimos.

Así fortalecemos nuestro equipo y, sobretodo, no los volvemos a cometer.

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