Envía el email correcto

El correo electrónico es el medio de comunicación más utilizado en las oficinas y una herramienta clave de comunicación. Por lo tanto, es importante saber cuál es la forma correcta de escribirlo profesionalmente.

Lo primero es crear una dirección de correo con tu nombre real, no un apodo, sin números, letras adicionales, evitar guiones, etc. Si usas una dirección poco profesional, nadie te tomará en serio.

El “asunto” es fundamental, y a veces no somos conscientes del enorme valor que tiene en nuestra comunicación diaria. Es lo más difícil de enviar en un correo. El “asunto” es el que garantiza que te lean, te archiven o te eliminen. Debe reflejar el contenido del mensaje, ser corto y preciso. Uno recibe cientos de correos cada día y directamente abren los emails que les interesa: Si eres alguien de confianza para quien recibe el mail o si en el “asunto” hay una frase que resalte sobre las demás.

El cuerpo de texto: Simplifiquemos la información. La claridad, la brevedad y ser concisos, son las claves para hacer un buen correo electrónico formal y que te invite a leerlo. Los gerentes reciben más de cien correos diarios, disponen de poco tiempo para revisarlos, por lo que sólo leerán el inicio del mensaje para determinar si es relevante o no. Preséntate en el primer párrafo incluyendo el objetivo del mensaje, el cual debe ir al grano. Organiza y escribe los siguientes párrafos cortos y según su prioridad. En los emails profesionales, debemos evitar caritas felices (emoticones), escribir el texto en mayúsculas, expresiones como: “FYI” For Your Information, “llámame”, “(sin asunto)”: Poca gente invertirá tiempo en leer el mail y responder.

CC y CCO: Pon mucha atención a estas opciones, asegúrate de enviar la información a la persona correcta y evita incomodar a otras personas con mensajes que no les corresponde o no se difunda a personas equivocadas.

La despedida: Demuestra profesionalismo. Como se trata de un mail de negocios, firma con tu nombre completo, incluyendo el puesto de trabajo, nombre de la empresa, datos de contacto y la dirección de la página web. Estas firmas han sustituido en gran medida las tarjetas de presentación.

Publicado en Diario Gestión

La pregunta es para qué, no por qué

Es común escuchar el dicho “No hay mal que por bien no venga“, asociado al concepto de que cuando vienen sucediendo bien las cosas, sorprendentemente, aparece algo que altera “para mal” lo que venía sucediendo. Sin embargo, en la realidad de la vida, las malas noticias son buenas… Es decir, que el dicho más cierto es “No hay bien que por mal no venga”.

¿Has recibido alguna noticia que no esperabas y que desafortunadamente, “es mala”? Este refrán transmite una visión optimista de la realidad, al afirmar que se puede cambiar a una situación favorable en poco tiempo. Las malas noticias son la oportunidad para crear algo nuevo y vencer la dificultad.

¿Quién de nosotros no ha pasado por esta experiencia? Una “mala noticia” siempre nos sitúa en un mal día. Es común tener un impacto emocional muy fuerte, donde aparecen inmediatamente los temores, desánimo y baja autoestima. Lo primero que nos debemos de preguntar cuando nos dan la “mala noticia”, no es ¿por qué? Si no, ¿Para qué?. Conectémonos con el reto para superar la adversidad.

A veces esperamos que nos den el empujón necesario para detectar esa oportunidad que nos quita el sueño. El motivo por el cual no la aprovechamos en su momento es por miedo al cambio, por querer seguir en la zona de confort, del círculo de confianza, por inseguridad, etc.

Una vez que generas el cambio, piensa en un resultado exitoso reciente, en un momento en que te sentiste realmente orgulloso por lo que fuiste capaz de lograr. Así, mostrarás tus habilidades, potenciarás más tus fortalezas, te mostrarás más seguro de ti mismo y tendrás mayor desempeño en lo que decidas hacer.

Cuando suceden acontecimientos difíciles, es en realidad el momento de las grandes oportunidades. Tu futuro comienza hoy!

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Las virtudes y tu potencial ilimitado

Todas las personas tenemos un potencial ilimitado por naturaleza. Podemos lograr todo lo que nos propongamos. A pesar de ello, hay quienes no pueden conseguir cumplir sus sueños simplemente porque no logran identificarlos. No saben qué es lo que quieren.

El primer paso a dar, es tomar conciencia de que cada ser es único y al ser únicos, somos especiales. Nadie tiene exactamente las mismas virtudes y potenciales que cada uno. Pero, sin embargo, identificarlas implica tener valentía para enfrentarse a uno mismo. Hay que hacer un proceso profundo de reflexión y autoconocimiento para saber quiénes somos y en qué somos buenos.

Y es que no hay nadie igual a nosotros en todo el universo. Entonces, nadie puede aportar la contribución única que podemos dar, considerando experiencias, recursos y acciones, y siendo conscientes que tenemos un potencial ilimitado. Nadie ha leído los mismos libros, tiene los mismos amigos o ha vivido de igual forma las mismas experiencias.

Para ello, lo primero que debemos hacer es identificar las virtudes más importantes del ser humano y usarlas como guía. Por ejemplo, la ética profesional marca las pautas del desarrollo laboral a través de valores universales que posee cada persona. Compartir, además de ciertos talentos únicos, estas virtudes comunes nos ayudará muchísimo profesionalmente.

Es imprescindible que cualquiera que quiera trabajar, cuente con sus propios códigos éticos, como son la responsabilidad, confidencialidad, honestidad, lealtad. Descubrir el talento, junto con estos valores, lo cambia todo. Desarrollar las habilidades que uno tiene y explorar sus fortalezas ayuda a que cada una de éstas pueda convertirse en un talento. El talento no es más que la buena práctica de una virtud particular.

Preguntémonos en qué somos buenos, qué nos gusta o que soñamos hacer en un futuro. Para que pueda ser considerado talento, la pasión permite identificarlo. El trabajo que te apasiona es para el que tienes el talento notable. Si queremos vivir una vida que valga la pena, escojamos un trabajo que nos entusiasme, donde pasemos por la mejor experiencia posible. La pasión es el resultado de la excelencia. Cuando sobresales o destacas en algo, es porque te gusta hacerlo.

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El talento del líder empresarial

El líder empresarial es un ejecutivo hábil y eficiente, motivador y facilitador. Su propósito es guiar un grupo de trabajo a lograr los objetivos propuestos de manera rápida y eficaz. El liderazgo eficiente en una empresa es clave para definir estrategias y el éxito de la compañía. Es esencial trazar un rumbo, tener en cuenta las opiniones del equipo que se encuentra a su cargo y puedan proponer recomendaciones o sugerencias, lo cual ayuda a formar un vínculo entre ellos.

El mejor líder es quien forma líderes, es quien te ayuda a ser mejor.

¿Cómo reconocer el talento no sólo en los demás si no principalmente en uno mismo? Hay cualidades que los diferencian: Para empezar, existen ciertos rasgos de carácter muy claros que los identifican: Ser optimista, alegre, creativo y tener la capacidad de superar los tropiezos. Es fundamental saber que uno se equivoca y al aceptarlo y corregirlo, fortalecerá su liderazgo. Debe poseer don de mando, empatía, y facilidad de comunicación y diálogo con los empleados. Tener la capacidad de mantener al equipo motivado y en la misma dirección para lograr los objetivos.

Ser honesto y transparente es un gran valor, el líder debe aceptar que no lo sabe todo. Ser proactivo, los resultados no se consiguen solos. Tener experiencia, visión de futuro, innovar y reinventarse, ayudan a poder diseñar un plan o una estrategia exitosa a largo plazo.

Una frase que define a los ejecutivos que tienen estas cualidades: “hacen que las cosas sucedan”, no importa bajo qué circunstancias.

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Habla menos, escucha más

¿Quieres comunicar mejor? Aunque parezca contraintuitivo el secreto está en hablar menos y escuchar más. Para poder comunicarnos, hay que entender lo que nos dicen, y para entender, hay que escuchar, sino no podremos conectar nuestro mensaje con la persona a la que queremos llegar.

Escuchar es el primer paso para el buen diálogo y esto contribuye al mejor manejo de las relaciones que establezcas en tu trabajo. El éxito de tu desarrollo profesional, será más eficiente y productivo. Si escuchas con atención, proyectas una buena imagen, respeto e inteligencia, porque transmites interés en quien habla y esto hace que la relación sea cordial y más amigable. Las personas que saben escuchar, son muy apreciadas por los demás. Es importante también saber que esto nos permite aprender y tener más conocimiento sobre el tema que estamos discutiendo y nos vincula mejor.

Por otro lado, el lenguaje corporal y el de las expresiones faciales, ayudan. Es fundamental mirar a los ojos para demostrar interés, lo que intensifica la atención sobre uno mismo y así recordarás con mejor precisión lo conversado. No sirve prestar atención si la otra persona piensa que la estamos ignorando. El oído activo exige una postura recta y una actitud atenta. Es muy halagador para quien habla, que el oyente repita palabra por palabra lo que se ha dicho.

Escuchar apropiadamente no es fácil. Si tienes fama de ser bueno haciéndolo, ya tienes mucho ganado. Dicen los estudios que los negociadores exitosos escuchan mucho más que los negociadores promedio. Quien controla una conversación, no es quien más habla sino quien mejor escucha.

Comunicar es compartir y todo aquello que difundamos debe ser parte de nuestra identidad de marca ya sea personal o profesional. Un posicionamiento de marca claro, nos ayuda a que la comunicación sea más auténtica para generar influencia, valor y credibilidad.

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Si amas lo que haces, nunca será un trabajo

Esta frase de Confucio con la que titulo el artículo, nos dice que para llegar al éxito, una persona debe estar comprometida y apasionada por su trabajo. Esto porque esa actitud emocional contribuye a la motivación y a la satisfacción de lo que uno hace. Una gran parte de la vida la dedicamos a nuestros proyectos y labores y por eso debemos estar indudablemente contentos. Si no, ¿valdría la pena?

Una de las formas para hacer grato nuestro trabajo, es ir descubriendo en el camino dónde está la pasión en lo que hacemos y por qué es que la buscamos. Hay que ser audaces para identificarla y, sobre todo, estar atentos a las oportunidades que se presenten para encontrarla. Uno nunca sabe cuándo podemos descubrir esa pasión. Si no lo has encontrado todavía, sigue buscando.

Hay algunas herramientas que puedes usar para identificar qué es eso que te apasiona en tu trabajo. Debemos evaluar a dónde queremos llegar, qué pasos debemos dar para avanzar y darnos cuenta si estamos simplemente en una zona de confort, rutina o tenemos miedo al cambio. Para llegar a esto, debemos tener nuestras metas bien definidas y mucha persistencia para lograr tener un trabajo que consideremos un “hobby”.

El compromiso con uno mismo es primordial para lograr el éxito, por eso debemos ser conscientes que habrá muchos obstáculos que se presentarán en el camino. Debemos ser positivos, tener entusiasmo y dedicación para lograr nuestros objetivos. El éxito no llega solo, ni de la noche a la mañana. Se necesita esfuerzo para alcanzar los sueños que uno quiere realizar.

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La suerte no existe

Muchos creen que la suerte es una sucesión de hechos o situaciones inesperadas, y muchas de ellas sustentan que lo que les pasa en la vida depende del destino. Por ahora, no nos preguntaremos qué es la suerte y si existe o no. Lo importante, sin embargo, es que todo depende de la actitud ante la vida y de cómo nos comportamos. Cada persona crea su propia suerte, su propio destino. Las personas que tienen “buena suerte”, son positivas, optimistas, con buena energía y seguras de sí mismas; las personas con “mala suerte” son negativas, tristes y continuamente están molestas o de mal humor.

En el fondo todo lo que vivimos depende de las oportunidades que se presenten y cómo las aprovechamos. ¡Así es! La suerte como tal, no existe. La buena suerte es ese momento en que se reúnen todas las condiciones suficientes para alcanzar el éxito y la autorrealización. Y esto se logra porque hubo actitud positiva, preparación, voluntad, constancia, riesgos y fracasos y mucho esfuerzo para poder identificar las oportunidades y lograr los objetivos en los proyectos emprendidos.

En cambio, la mala suerte está relacionada con algunos hábitos que los llevan a actuar de manera equivocada y ponen todo el poder y la capacidad de lograr algo fuera de ellos mismos. Las personas que tienen este enfoque pesimista, son inseguros, inventan excusas, no se esfuerzan por mejorar y sólo se fijan en los aspectos negativos y en las fallas que cometen, culpando así a los demás de sus errores.

¿Qué debemos hacer? Aprender a vivir positivamente, es el primer paso para actuar. Reconocer los errores para aprender de ellos, estar atento a las oportunidades y aprovecharlas. Estar convencidos de que nos va a ir bien. Desarrollar un plan realista para alcanzar los objetivos y lograr el éxito al que queremos llegar.

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Dejémonos llevar por el optimismo

El optimismo es la actitud que tiene el ser humano para alcanzar sus objetivos y dar lo mejor de sí para conseguirlos. Es la base de la valentía, a pesar de las adversidades y dificultades que se presentan en la vida. Es tratar de encontrar el lado bueno de las cosas para lograr los mejores resultados.

Es fundamental cultivar una mente positiva; comenzar por utilizar frases motivadoras: “todo es posible”, “tengo una alternativa”, “yo elijo vivir mi lado provechoso de la vida” y tener pensamientos positivos: “los problemas te ayudan a crecer”, “hoy es un buen día”, “lo lograré”. Lo central es enfocarse en las soluciones y no en los problemas.

Ser optimista conduce a los logros y aporta importantes beneficios. Para muchas personas es una forma de vida: ven el lado positivo de las cosas, los obstáculos como lecciones de aprendizaje, logran mejor desempeño en el trabajo, tienen mejor salud, menos estrés.

Las personas optimistas desafían las dificultades, en vez de evadirlas, se centran en las soluciones. El optimismo tiene relación con la motivación y la persistencia. Incluso, cuando no logran alcanzar sus objetivos, aprenden y crecen a partir de la experiencia negativa. Creen en sí mismos y están preparados para asumir más riesgos. Viven el presente y miran hacia el futuro.

Si tuviera que resumir en una palabra el significado de empresario, diría “Optimista”, porque nadie emprende nada sino cree que lo que está proyectando será exitoso.

Si uno está dispuesto a tener éxito en la vida considerando las herramientas arriba mencionadas, hay que tener en cuenta que el precio del éxito es altísimo, pero la recompensa también.

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La importancia de la sonrisa cuando se labora

La sonrisa contagia, es tu mejor carta de presentación. Crea cercanía, es un acto de bienvenida, de apertura. Al ingresar a una reunión con un gesto alegre, trasmitimos buenas vibras y ayudamos a hacer más grato el entorno de trabajo.

Debemos tener en cuenta, al mismo tiempo, que la sonrisa es parte de la construcción de la persona y que la sensación de empatía con el interlocutor crece. Con una sonrisa rompes el hielo, generas confianza, mejoras tu imagen. Eres percibida como una persona honesta, más segura y exitosa; proyectas optimismo y haces sentir bien a quien trata contigo. Muestras que no solo eres profesional, sino que tienes la habilidad suficiente para llevarte bien con los demás y transmitir energía positiva. A nadie, por más profesional que sea, le gusta trabajar con personas amargadas.

Por otra parte, nos abre muchas puertas y favorece el camino para acercarse a otros. Cuando le sonríes a un cliente o a un compañero de trabajo, te prestará mejor atención y su predisposición será más positiva en la comunicación, incluso hasta cuando hablas por teléfono. Sonreír es importante para tener una mejor relación con los grupos de interés, fidelizar y atraer clientes. ¡Vendes más con ella!

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Cómo fidelizar a los grupos de interés

Los grupos de interés son personas, instituciones, gobiernos, medios de comunicación, entre otros, que las empresas necesitan para facilitar una mejor gestión de riesgo y reputación y así poder alcanzar sus objetivos. Ellas (las empresas) buscan realizar actividades profesionales para fidelizar a dichos actores respecto de la marca.

Las acciones bien gestionadas pueden dar caminos precisos para desarrollar relaciones exitosas con los grupos de interés correspondientes, por lo general a través de los departamentos de relaciones públicas. Estas áreas actúan como “limadores de problemas” o fortalecen los vínculos más cercanos que beneficien a ambas partes.

Es importante construir relaciones de confianza para poder alcanzar los objetivos de negocio y mantener vínculos estables y duraderos con instrumentos como por ejemplo:

  • Una buena reputación para fortalecer la imagen de la empresa y percepción de la misma.
  • Credibilidad para compartir información fidedigna, adecuada y de interés.
  • Entregar información transparente para establecer una conversación que contenga mensajes tanto positivos como negativos y se pueda identificar amenazas y oportunidades.
  • Diálogo para escuchar y, esencialmente, para obtener información valiosa.

La labor de los actores de la marca es un componente fundamental en el desarrollo de la estrategia de cualquier empresa. Se debe obtener la información necesaria para identificar claramente quiénes son los grupos de interés a los que queremos llegar y la relación entre ellos para saber cómo adecuarnos.

«Si las empresas quisieran maximizar sus beneficios, existe un grado de interacción con el stakeholder que ellas no pueden llevar a cabo». Witold Henisz, PhD; Wharton University

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Cómo se construye una buena Base de Datos

La base de datos de una empresa es en realidad una estrategia corporativa de negocio. Todo gira en torno a cómo perfeccionarla y que esta sirva como posible bisagra para estar cerca de clientes actuales y potenciales. Ello permitiría aprovechar las relaciones de una mejor manera y generar confianza en los grupos de interés.

Es importante centralizar información relevante, lo que ayudará a segmentar y mejorar las campañas de comunicación directa y personalizada.

Comenzar a armar de cero una base de datos idónea lleva tiempo, más aún si tenemos en cuenta que debe ser confiable. Es un componente que puede determinar el éxito o fracaso del trabajo realizado, por lo cual su armado requiere de una cuidadosa planificación y verificación.

Hoy en día existen muchos canales de contacto con los usuarios: además del website, las redes sociales son una buena opción para la actualización continua de la información.

La base de datos se debe mirar como una herramienta para vincular cualitativamente a los grupos de interés; mientras más se segmenten los mensajes a un nicho específico del mercado, se tendrán mayores oportunidades de conectar con él. Hay que olvidarse eso de querer llegar a todos de la misma forma, esa comunicación masiva no funciona.

¿Para qué sirve una base de datos? Para concentrar la información general de los contactos, elaborar campañas específicas, así como directorio para diferentes actividades, con el objetivo de segmentar la estrategia de comunicación, fidelización, elaborar mensajes y acciones personalizadas de alto impacto. Es importante, además, no abusar en su uso invasivo u accesorio.

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Reputación Corporativa: Sinónimo de confianza empresarial

Cada vez son más los Ejecutivos que invierten en fortalecer la imagen y la reputación de las empresas que lideran. Con ello, obtienen grandes beneficios, debido a que está demostrado que una buena reputación corporativa, le da valor agregado a la empresa. En esencia, es un imán para sus clientes y principales stakeholders.

La reputación corporativa se construye a largo plazo y de manera continua. El esfuerzo se ve recompensado por los juicios de valor que la sociedad reconoce. Es decir, que los logros son la consecuencia de las acciones de la empresa y de la percepción que se tiene la marca en los grupos de interés. Alcanzar una buena reputación empresarial, exige la satisfacción total del cliente; la vigencia de los valores éticos y profesionales, que están relacionados con la imagen de los ejecutivos; de la responsabilidad social y medio ambiental y el gobierno corporativo de la empresa.

Son evidentes los beneficios que se obtienen al desarrollar acciones para tener una buena reputación corporativa:
• Genera percepciones positivas de la empresa.
• Refuerza fortalezas internas y externas.
• Crea valores diferenciales en los principales stakeholders.
• Crece el valor percibido.
• Se transforma en una empresa atractiva e influyente.
• Motiva confianza, admiración y empatía.

Debemos tener en cuenta que la reputación corporativa de una empresa es el camino más eficaz para conectar la confianza en los grupos de interés.